sábado, 15 de septiembre de 2012

Crónicas de un provinciano idiota en la gran ciudad.

¿Quién dijo que una estancia de dos meses en la capital es interesante? Aquí evidencias de lo contrario.

Parte 1 .- Random chingaderas
Debido a que mi lugar temporal de residencia estuvo en Tlalnepantla (ese bello lugar que escriben mal en todas las facturas) cualquier viaje comenzaba buscando un camioncito frente al ¿monumento? más feo que conozco: Las torres de Satélite.

Su momento de fama: Ingrata de Café Tacvba.
Es extraño que si uno avanza de Sur a Norte por el periférico se ven desde lejos, pero de norte a sur nomás se ven llegando a la lomita.

Ausentes en la foto, las inches torres.
Uno de cada dos días me agarraba la lluvia. Y podría argumentar que al estar acostumbrado a la sequía permanente de Sonora, me sorprendía a cada rato. La verdad es que soy un animal que tarda en aprenderse los trucos más fáciles y por eso nunca compré un cochino paraguas.

Miren inches sonorenses. Así se ve cuando cae agua del cielo.

Cada quien es libre de pegostear en su vehículo lo que le venga en gana. Solo puedo decir una cosa: nacos hay en todos lados.


!Ah¡, y hablando de cantantes que a nadie le gustan: en la entrada del metro Auditorio hay un mural con puras estrellas (y dos colados) del rock. Está fregón, lástima que el resto de la estación esté de la fregada con sus posters despintados de los mapitas de otros metros.


¿Ya mencioné que, frecuentemente, al querer salir del metro me encontraba con que estaba lloviendo/granizando?


Cuando a las dos semanas de estar allá, mi jefe salió con su ya desgastado discurso de "La compañía te necesita, te quedas hasta que salvemos el barco", me prometí que no me iba a llenar de libros a lo pendejo. Por supuesto no me cumplí. Eso es lo único que realmente extraño del D.F.: libros a lo pendejo, en cualquier lado y en ocasiones a precios irrisorios.


Por cierto para aquellos que se quejan del periódico local en Cd. Obregón. ¿Cómo la ven con el humor chilango"? Carro chocó con puesto de fritangas... Sopes **Drum roll** ¬_¬

Es chistoso porque es real @_@

Por supuesto que el día que salió publicada esa noticia me agarró la lluvia desprotegido en la calle.


Y ya para terminar una chocoaventura nada interesante puedo contar que el último domingo antes de regresar, trasbordando en metro Tacubaya, me topé con un madral de granaderos al bajar las escaleras.

Pero cuando digo un madral, es un madral. Ya estaba haciendo mis teorías de dónde habían puesto las bombas los rijosos cuando unos 50 mts. atrás comienzan a salir los de la porra del Cruz Azul. Resulta que los iban escoltando y no había explotado nada.

En mi cabeza fue más divertido.

Sí, no soy bueno tomando fotos. Ausentes: un chingo más de polecías.
PD. Si hay algo de lo que podré estar orgulloso es de haber visitado el taller automotriz más hardcore de todo el universo:

En tu cara Hetfield

3 comentarios:

Jessica D'Amico dijo...

maistro, comprese un paraguas ande. Luego lo puede exhibir como artefacto exotico cuando regresa al rancho, y cobrar boleto. win/win

Hanickaro dijo...

En nuestro rancho no es un paraguas, es una sombrilla, y protege pero del sol!

Jessica D'Amico dijo...

pues eso tonces