sábado, 3 de mayo de 2008

Libros Leídos en el 2008: 2, 3, y 4

En lo que va de Enero hasta la fecha, han salido de mi lista de espera los siguientes títulos de ficción:

Sentimiento de culpa de Vicente Leñero.

De Leñero sólo había leído El evangelio de Lucas Gavilán y en base a eso me compré está colección de relatos que van desde narraciones de encuentros del autor con distintos personajes públicos como Carlos Salinas hasta el encuentro de un aspirante a actor con el diablo (o algo así) para obtener beneficios terrenales. La colección me pareció "pasable" a secas. Me sigue desesperando esa narrativa donde a los personajes no se les refiere por un nombre o apellido (Lencho, Paco, Sandoval o María), sino por el nombre completo...Joaquín Diez Cañedo, Juanito Pérez Mendoza, ya ni en la primaria.


El Silencio de los corderos de Thomas Harris.

El libro en el que se basa la película que hizo famoso al Dr. Lecter. Supongo que ni siquiera necesito decir de que trata. Me gustó bastante a pesar de que no pude dejar de imaginarme al doctor canibal igual a Anthony Hopkins y que cada vez que describían a la "atractiva" Clarice Sterling, no podía dejar de pensar que Jodie Foster no es mi tipo.


El Perfume - Historia de un asesino de Patrick Süskind.

Jean Baptiste Grenouille tiene dos propiedades únicas, puede recordar y reconocer cualquier olor que se encuentre y él mismo no tiene olor propio. Estas características lo llevan a conseguir el oficio de perfumista y buscar crear la fórmula de su olor personal, así sea robando los olores de los demás.

La historia está "un poco jalada de los pelos" como diría mi amá y como en muchos otros relatos ocurren varias "coincidencias" para que no se atore la trama. Pero no hay problema porque la gracia de Süskind es poder describir todos los olores que se cruzan por la nariz de Grenouille. Aún no me puedo imaginar cómo fregados tradujeron el libro a la pantalla grande...

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Como se puede observar, sigo paseándome por la biblioteca familiar. Sólo espero que se tranquilicen un poco las cosas en el trabajo para seguir deshojando libros ajenos, ya que la verdad, mis padres tienen mejores gustos literarios que yo.

1 comentario:

Carolina dijo...

Pobrecito plebe lecturoso